Editors Guild Magazine ha publicado un interesante artículo sobre los entresijos de realización de La Novia Cadaver (Corpse Bride), la nueva película animada mediante stop-motion de Tim Burton. La película, que no llegará a las pantallas españolas hasta el día 28 del próximo mes, cuenta con un par de detalles interesantes para todos aquellos que disfrutamos con ese mundillo de “detrás de las cámaras”; en especial, que se trata del primer largometraje filmado mediante una cámara réflex digital de las que podemos encontrar comercializadas, concretamente la Canon EOS-1D Mark II. Pero no solo eso, también es la primera vez que se utiliza Final Cut Pro de Apple para editar una película de esta duración y características.

Según Jonathan Lucas, montador de la película, “Las cámaras fotográficas de Canon son estupendas; su calidad es increíble. Si necesitas hacerlo, puedes ampliar las imágenes un 30 o un 40 por ciento sin apreciar ninguna degradación. (…) La inmediatez de la tecnología digital agiliza el proceso de edición. Como las imágenes se van montando sobre la marcha, no necesitamos utilizar storyboards (y los que se utilizan son JPEG), vamos viendo como se va completando la película al paso que la filmamos/fotografiamos”. Y eso es importante en una película en la que la “filmación” lleva 52 semanas (mientras que en las de imagen real como Harry Potter apenas se tardan 14) y solo consigues dos minutos de película a la semana.

Cuando el director de fotografía Pete Kozachik y su equipo se plantearon utilizar cámaras digitales definieron una serie de requisitos (eficiencia, comodidad, calidad comparable a la de la película y estable bajo diferentes condiciones térmicas y de humedad…) y se pusieron a probar todas las que cayeron en sus manos: las 10D, 1D, 1D Mark II y 1DS de Canon, las D1X, D100 y D2H de Nikon, y también algunas de Sigma y Kodak. Fotografiaban la misma escena con cada cámara, convertían las imágenes utilizando dcRAW (un programa de software libre para procesado RAW), y las transferían a película para analizar el resultado. Al parecer en general todas cumplían las expectativas, por lo que originalmente escogieron la Nikon D2H basándose en dos razones principales: su capacidad para transmisión inalámbrica mediante un accesorio, y el hecho de que ya disponían en el estudio de objetivos Nikon por valor de 90.000$. Sin embargo, esta cámara presentaba un problema: en las zonas oscuras se podía apreciar cierto nivel de ruido, que al ser aleatorio, creaba un efecto no deseado y muy visible en stop-motion. Desestimada esta opción, la elegida finalmente fue la Canon EOS-1D Mark II (de la que adquirieron 24 unidades), idónea en todos los sentidos para lo que buscaban, y a la que añadieron un adaptador NEOS con el que poder utilizar los objetivos Nikon que poseían. Según palabras de Chris Watts (efectos), “Con el adaptador NEOS, tanto la apertura como el enfoque tienen que ajustarse manualmente, pero esto no representa ningún inconveniente para la fotografía stop-motion”.